a un click de las autoridades... influye
 
..
  Influye  
  Editorial  
  Yo Propongo  
  Voz de Miembros  
  Páginas Estatales  
  Haz Algo  
  Caricaturas  
  Artículos  
  Entorno Político  
  Los Líderes Hablan  
  El Semáforo  
   
  Foro Abierto  
  Tu Mundo  
  Nacional  
  Internacional  
  Yo Influyo Electoral  
  Tu Representante...  
  Boletines  
  Denúncialo  
  Ligas
  Frases
Económico

México requiere empresas eficientes y una política industrial
Julián Rodriguez

“Nuestra premisa es y siempre ha sido tener muy presente que nos vamos sin nada; que sólo podemos hacer las cosas en vida y que el empresario es un creador de riqueza, que la administra temporalmente”. Carlos Slim

Los temas centrales que inquietan a la humanidad desde su origen son como alcanzar el bienestar, terminar con la desigualdad y la pobreza. Y a lo largo de la historia diversos grupos han ofrecido sus propias recetas, recomendaciones y modelos.

En el mundo contemporáneo unos insisten en mantener un capitalismo salvaje, otros un capitalismo con rostro humano, una economía de libre mercado con responsabilidad social, también hay quienes se pronuncian por una mayor intervención del Estado en la economía, y no faltan los que añoran el capitalismo de Estado con diversas variables, aunque los más radicales piensan en una economía centralizada de carácter socialista, y hay grupos sugieren reorganizar la producción a través de cooperativas, asociaciones de pequeños productores, grupos de gestión comunal del tipo campesina e indígena.

El objetivo de todos es crear una sociedad que garantice bienestar para todos y sin desigualdades, con derechos parejos para todos. Sin embargo, hasta ahora ningún modelo ahora ha logrado acabar con la pobreza. En esencia se trata de cómo crear riqueza suficiente y encontrar un mecanismo equitativo para su distribución. Y el tema es como crear y mantener empresas.

Las empresas son entes sociales no individuales, sobreviven porque responden a las necesidades de la sociedad. Una empresa que no produce algo necesario y útil, desaparece por inanición. Además, genera empleo, no solo produce sino que distribuye riqueza, es decir es una entidad que debe ser protegida por la sociedad. Acabar con las empresas privadas y públicas es una política criminal que atenta contra la sociedad. El problema es como proteger a las empresas, como hacer que crezcan, que sean competitivas, que generen empleo y distribuyan riqueza. Ese es el punto central.

Las empresas son la célula de la economía, es el mecanismo esencial en cualquier tipo de sociedad, precapitalista, capitalista, socialista, comunista, postcomunista, y lo que venga, Su función es crear bienes con la menor cantidad de trabajo social necesario, con la más alta tecnología y una gran productividad. Pensar en los changarros, en la parcelita y la economía cerrada y autárquica es defender las posiciones más reaccionarias, es mirar hacia atrás y no al futuro.

El más avanzado mecanismo creado por la sociedad son las grandes empresas, las cuales en mundo representan apenas del 3 al 6 por ciento de las compañías registradas, aunque su aportación al PIB nacional supone entre el 30 al 60 por ciento.

El problema es que Las grandes empresas requieren grandes inversiones en capital fijo, son más productivas y utilizan mayor tecnología y menos mano de obra. Sin embargo, son los pilares del desarrollo de un país.

La gran empresa abarata costos, utiliza alta tecnología en forma intensiva, produce en gran escala. La gran empresa resuelve problemas de competitividad, productividad y eficiencia. Y sus alcances son nacionales e internacionales. Está capacitada para afrontar la competencia de gigantes similares de otros países.

Las grandes empresas son necesarias en los sectores de desarrollo tecnológico, de infraestructura, minería, petrolera, petroquímica y química, eléctrica, transportes, telecomunicaciones, construcción, producción de bienes de gran consumo, en las productoras de los llamados commodities entre los que están los productos mineros, energéticos, agrícolas y ganaderos, en la manufactura, encontramos a los sectores automotrices, fabricantes de trenes, aviones y barcos, eléctrica y electrónica, muebles en general, entre otras.

Las grandes compañías representan inversiones no solo de un pequeño grupo de grandes empresarios, sino de multitud de inversores grandes, medianos y pequeños que mantienen sus ahorros en fondos de inversión, en cuentas en las casas de bolsa, en fondos de pensiones. Son recursos que han inundado los mercados financieros entre las que están también las nominas de millones de trabajadores y que son manejadas por los bancos y que se convierten en fondos para financiar operaciones comerciales o productivas y no pocas especulativas.

En México tenemos ejemplos de grandes empresas, competitivas, con gran desarrollo tecnológico, entre ellas podemos citar a Telmex y su gemela América Móvil, Cemex, Bimbo, Modelo, Grupo México, Peñoles, Femsa, entre varias decenas de grandes compañías mexicanas.

En la cúspide de la economía mexicana están dos empresas poderosas y que son ejemplo de desarrollo y modelos de gestión: Telmex como modelo privado y Pemex como modelo estatal.

La primera, que durante décadas estuvo en manos del Estado y privatizada en 1990, ha logrado convertirse en una de las mayores telefónicas a nivel mundial y compite en América Latina con su más cercana adversaria Telefónica Española por todos los mercados de la región.

Telmex ha invertido cerca de 30.000 millones de dólares en los últimos 15 años, ha crecido sin interrupción para llegar a todos los rincones del país. Tiene 18.1 millones de líneas telefónicas fijas y dos millones de cuentas de acceso a Internet.

Telmex con activos por unos 25.000 millones de dólares resistió la competencia de telefónicas extranjeras filiales de los grandes gigantes mundiales de las telcomunicaciones y ha logrado expandirse con éxito hacia el sur del continente americano donde cuenta con filiales en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú.
Además, Telmex separó sus servicios de telefonía celular y creó América Móvil, con activos por unos 20.600 millones de dólares, es líder en México y se lanzó a la conquista de América Latina donde ha tendido resultados especulares en los últimos años.

Por el contrario, Pemex -la principal compañía de México- ha sido el víctima de una sangría permanente de parte del Estado, al grado que ahora está en quiebra técnica, con su patrimonio deshecho, y una deuda que alcanza unos 90.000 millones de dólares, entre deuda documentada y pasivos, principalmente laborales.

Pemex es la mayor empresa mexicana, el tercer productor de petróleo del mundo con ingresos por 28,286 millones de dólares por sus exportaciones y de 37.800 millones de dólares por sus ventas en el mercado doméstico.

Esta situación de quiebra no significa que Pemex sea una empresa no rentable, ni competitiva, esta en la quiebra por que el Estado absorbe más del 60 por ciento de sus ingresos totales, consume la totalidad de las ganancias y parte de su patrimonio.

La diferencia esencial entre ambas empresas es el tipo de gestión, y sobre todo la visión de largo plazo de quienes las dirigen. En el caso de Telmex, Carlos Slim y su equipo trabajan sobre proyecciones de negocios de largo plazo, con objetivos inmediatos, mediatos y de futuro.

Han expandido la telefonía y han apostado a los servicios relacionado con telecomunicaciones, el internet, las trasmisiones de datos, la videotelefonía y en breve la televisión por sus redes, la transmisión satelital. Los grandes proyectos serán unir en una gran red continental a toda América Latina para establecer una infraestructura de desarrollo económico de bancos y empresas, las redes educativas, los proyectos de difusión cultural.

Por otra parte, en el manejo de Pemex se busca la ganancia inmediata en Pemex con la venta de crudo que supone ganancias de exorbitantes sobre los costos de extracción, pero se usa para el gasto corriente del gobierno.

Desde hace tres décadas se ha insistido en la necesidad de reorientar la industria petrolera dejar de ser exportador y convertir al país en productor de derivados del crudo, combustibles, productos petroquímicos, con mayor valor agregado y apoyar a toda la industria con combustibles baratos, respecto a los precios internacionales.

Para salvar a Pemex es imprescindible que acabar con los criterios burocráticos, con las prebendas para grupos, terminar con los criterios patrimonialistas y de saqueo con el que se ha operado durante décadas.

No se trata de privatizar, sino de buscar la eficiencia y operatividad de una empresa privada, sin despilfarro, ni derroche o ineficiencia. Tampoco se trata de beneficiar de manera preferencial o ilegal ni a contratistas, ni al sindicato. En otras palabras, acabar con la corrupción. Producir combustibles y materias primas más baratas para promover la economía interna, crear condiciones de competitividad para las empresas mexicanas.

Esto no es ni liberalismo, ni neoliberalismo, ni estatismo, ni socialismo, simplemente buscar la eficiencia para aprovechar al máximo los recursos energéticos en beneficio del país. Es pensar en el futuro de México es dejar una infraestructura óptima para las nuevas generaciones de mexicanos. Es una tarea de cualquier gobierno, principalmente uno que piense en el desarrollo del país y de la economía mexicana.

El texto completo se encuentra en la liga
http://www.columnasur.org/julian.htm

 

Version para imprimir Volver al principio
Volver a la pagina principal de: Económico
Todos los derechos reservados: yoinfluyo.com
 

Desarrollado por Ingeni@ Group              Fundación Yo Infuyo, A.C. © Todos los derechos reservados            Inscríbete al boletín